El otro día fui a Creativiña, un concurso de publicidad en Viña del Mar y después de entregar mi pieza me fui a las charlas, el expositor que presentaba en ese momento era Leo Prieto, un emprendedor desde los 15 años, en pocas palabras un modelo a seguir y no es que lo este inflando porque simpatice con él, sino que sus actos hablan por él.
En la charla habló de lo que mejor hace, emprender, y nos contó como el sin querer se hizo un emprendedor, sus experiencias con la Internet y como ese medio que tanto lo apasiona puede darle tanta alegría y además puede hacer que viva bien, pero de lo que más hablo no fue de dinero ni de cómo administrar recursos, no dijo nada del mundo financiero, el nos vino a contar su experiencia de seguir sus pasiones y cómo el se la jugó por sus sueños, lo que incluso lo llevo a dejar la universidad.
La pasión es un tema recurrente en mí, siempre hablo de que me gusta apasionarme por las cosas y pregunto casi siempre si a las personas les apasiona las cosas que hacen o si siguen aún sus sueños. Cada día pienso en como puedo concretar mis proyectos y me cuestiono mil veces, pero ahora, que entre a la universidad me junte con persona que tienen intereses parecidos y con personalidades complementarias, fue ahí cuando conocí a mi dupla (en publicidad haces todo en duplas, algo parecido al sistema de los detectives) y con el estamos tratando de formar una empresa que era un trabajo de la misma universidad, pero más que eso era un sueño intrínsico que compartíamos y queríamos emprender con lo que más nos gusta. Me doy cuenta por las palabras de Leo, que emprender no lo haces solo ni de un día para otro, emprender es un trabajo a diario con mucho “sacrificio”, y pongo las comillas porque para mi quedarme una semana encerrado para dedicarme a hacer a mi pasión no es un sacrificio.
En conclusión, aprendí que para emprender no hay edad ni algún condicionante, lo único que necesitas es determinación para seguir tu pasión, luchar hasta que llegues a tus metas y después cuando llegues, por seguro que tendrás otras metas para alcanzar. Cualquier persona puede emprender, pero son pocos lo que realmente se la juegan por sus sueños y se ponen metas altas, esas que nunca crees alcanzar. Nunca se debe dejar de soñar, de vivir las cosas que mas te gustan.

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